Dulces colinas que dentro custodian
preciosas venas raíces de la tierra.
Perlas de historia contenidas en las conchas
de las ciudades que el tiempo ha limado.
Cielo vestido de piedra azul y rosa,
espejo de los años que han dejado huella.
Trozos de historia, como gotas de lluvia
narran el pasado con los ojos del encanto.
Tierra donde los colores revisten el paisaje
de un místico abandono y al mudar las estaciones
se conceden a la vista para renovar el recuerdo
y consolar al corazón.